Por Rodolfo SAnhueza, Kinesiólogo
Quedarse en casa y no tener contacto social probablemente sea una situación estresante para los niños y niñas de cualquier edad, así que los adultos necesitan darles algunos mecanismos para que lidien con la situación. Seguir un horario (por ejemplo, actividades educativas durante la mañana, tiempo de actividades libres en la tarde) puede ayudar a todos a generar la sensación de un ambiente predecible, ya que la constancia ayuda a los niños y niñas a sentirse seguros. Se pueden incorporar rutinas entretenidas a su día: cuentos, juegos en familia, manualidades, cocinar en familia, ayudar en labores hogareñas: hacer la cama, poner la mesa, retirar los platos de la mesa, ya que así se sentirán útiles y contentos consigo mismos. También es recomendable escuchar música, bailar o saltar a su ritmo, cantar muy fuerte, liberando así energía. Es positivo invitar a los niños y niñas a compartir cómo se sienten acerca de estar separados de sus amigos y familiares menos directos, y que les ayuden a organizar planes para que estén en contacto con ellos: visitas virtuales, llamadas telefónicas o incluso, cartas. Es importante también que los adultos expliquen que, si bien esta interrupción es difícil, se trata de algo temporal y que se hace para cuidar que las personas no se enfermen. Igualmente es necesario limitar la exposición de los niños y niñas a las noticias y las redes sociales.

Esta es una oportunidad para que los niños y niñas aprendan a que cuando las cosas les preocupan, es importante hablar con las personas. Se les puede decir: “cuando te sientas asustado o nervioso, habla conmigo, te hará bien”. Hay que saber que los niños y niñas pueden responder de maneras distintas ante el estrés; por ejemplo, portándose mal, volviéndose más dependientes o inquietos, más exigentes o irritables. Los niños y niñas no son siempre conscientes de que su comportamiento ha cambiado ni por qué ha cambiado, por lo que es positivo que el adulto les ayude a entender y expresar sus sentimientos de maneras saludables, alentándolos a que compartan cómo piensan y cómo se sienten. Por ejemplo, algunos niños o niñas pueden que les preocupe mucho llegar a enfermarse; otros puede que estén contentos de no tener que ir al jardín infantil o escuela; y otros puede que extrañen a sus amigos.

ES ASÍ COMO A CONTINUACIÓN SE LES PRESENTARÁ UNA GUÍA LÚDICA CON  HABILIDADES SOCIALES BÁSICAS A REFORZAR E INDICACIONES PARA EL MANEJO CORRECTO DE NUESTROS NIÑOS Y NIÑAS EN SITUACIÓN DE CUARENTENA POR PANDEMIA COVID-19